Suplementación

vitaminas para niños:
qué hace falta de verdad

La respuesta corta incomoda a la industria: un niño sano que come variado no necesita casi nada. La respuesta larga tiene matices, y esos matices son los que importan.

la regla general

La alimentación es el vehículo. Un niño que come fruta, verdura, legumbre, cereales, huevo, pescado y carne con cierta regularidad cubre sus necesidades sin ayuda. El suplemento se plantea cuando hay un motivo: un déficit demostrado, una dieta que excluye grupos enteros de alimentos, una etapa concreta o una situación clínica.

Lo contrario —suplementar por defecto, «por si acaso»— no es neutro. Cuesta dinero, genera falsa seguridad y, en algunos casos, hace daño.

lo que sí tiene respaldo

Vitamina D en el primer año

Es la única suplementación universal con consenso en España. La Asociación Española de Pediatría recomienda 400 UI diarias durante el primer año de vida a todos los lactantes, tomen pecho o biberón. Más allá del año se valora individualmente, y hay grupos en los que conviene mantenerla: poca exposición solar, piel oscura, obesidad, enfermedades que afectan a la absorción.

Hierro, cuando hay riesgo

El déficit de hierro es la carencia nutricional más frecuente de la infancia y afecta al desarrollo cognitivo, no solo a la analítica. Hay que vigilarlo en prematuros, en lactantes amamantados que a partir de los seis meses no incorporan alimentos ricos en hierro, en dietas vegetarianas mal planificadas, en grandes bebedores de leche y en adolescentes con menstruaciones abundantes.

Pero el hierro se mide antes de darlo. El exceso se acumula, irrita el aparato digestivo y compite con la absorción del zinc.

Vitamina B12 en dietas vegetarianas y veganas

Aquí no hay debate. En una dieta vegana la suplementación de B12 es obligatoria, de por vida y sin excepciones. En dietas ovolactovegetarianas hay que valorarla. Su déficit en la infancia puede causar daño neurológico, y parte de ese daño no revierte.

Yodo

Uso de sal yodada en casa. En el embarazo y la lactancia se suplementa aparte, según indicación.

Omega-3

Si el niño come pescado azul dos o tres veces por semana, no hace falta. Si no lo prueba —cosa frecuente—, es una de las pocas suplementaciones razonables de plantear.

lo que casi nunca hace falta

  • Multivitamínicos genéricos. Dosis bajas de treinta cosas que no se necesitan, a menudo con azúcar o edulcorantes
  • Vitamina C a dosis altas. No previene los catarros en población general y el exceso se elimina por orina
  • Estimulantes del apetito. La inapetencia de un niño sano suele ser parte de su curva de crecimiento, no un déficit
  • Jarabes «para las defensas» con listas largas de extractos y poca evidencia detrás
  • Probióticos indefinidos, sin cepa elegida ni objetivo
Más no es mejor

Las vitaminas A, D, E y K son liposolubles: no se eliminan por orina, se acumulan. Un exceso mantenido de vitamina D puede elevar el calcio en sangre y afectar al riñón. El hierro de más irrita y compite con otros minerales. Y las gominolas vitamínicas, que saben a chuchería y se guardan al alcance, son una causa habitual de consulta en toxicología pediátrica.

Guardadlas donde guardaríais un medicamento. Porque lo son.

cuándo tiene sentido hacer una analítica

No de rutina, pero sí ante señales concretas:

  • Cansancio desproporcionado, palidez o irritabilidad mantenida
  • Estancamiento de peso o talla
  • Dietas muy selectivas o que excluyen grupos completos de alimentos
  • Infecciones de repetición
  • Problemas de sueño con piernas inquietas
  • Dificultades de atención o de aprendizaje de aparición reciente

Y una precisión: se pide lo que se va a interpretar. Un panel enorme de vitaminas genera hallazgos irrelevantes que llevan a más pruebas y a más ansiedad.

Resumen honesto
  • Vitamina D el primer año: sí, a todos
  • B12 si la dieta es vegana: sí, siempre
  • Hierro: solo si se ha medido
  • Omega-3: útil si no come pescado
  • El resto: primero la nevera, después el bote

preguntas frecuentes

¿Las gominolas de vitaminas son una buena forma de dárselas?

Son cómodas, pero enseñan que un suplemento es una chuchería y suelen llevar azúcar o edulcorantes. Si se usan, deben guardarse fuera del alcance como cualquier medicamento.

Mi hijo come fatal, ¿le doy un multivitamínico?

Es tentador, pero rara vez resuelve nada: la mayoría de niños que «comen fatal» no tienen déficits analíticos. Merece más la pena revisar qué se ofrece, cómo y en qué contexto, y medir si hay sospecha concreta.

¿Puedo dar vitamina D en verano?

En el primer año se mantiene todo el año. A partir de ahí depende de la exposición solar real, que en niños con protección solar y poca calle es menor de lo que parece. Se valora caso por caso.

Dra. Mar Begara

Médica especialista en Pediatría, colegiada nº 28/41691. Dirige la Clínica Mar Begara, en Pozuelo de Alarcón, donde trabaja la pediatría y la medicina integrativa para toda la familia.

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Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye a una consulta médica. No tiene en cuenta la situación concreta de ningún niño. Ante cualquier síntoma que os preocupe, consultad con vuestro pediatra o acudid a urgencias. Aviso legal.

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